Testimonio
Este es el testimonio del último día feliz de mi vida. Días de risas y color quedan atrás para dar paso a la rutina agónica de sombras y emociones sin rostro. Todo lo que creí ser durante 18 años se ha hecho pedazos, mentiras siniestras de fachadas sin razón. Aquí estoy, indefenso ante el mundo. Creo ser fuerte, trato de serlo, pero la vida sigue jugando conmigo, me arrastra y hace de mi lo que quieres. Me regala segundos fugaces de felicidad, o lo que ella me dice que es, pero en realidad ni siquiera la conozco. Me regala siglos de tristeza y soledad como anticipo de lo que es mi destino, la delgada línea del tiempo donde camino.Este es el testimonio del último día feliz de mi vida. Donde miles de recuerdos quedan atrás, cientos de imágenes adosadas a lo más profundo de mi ser se desvanecen, reemplazadas por el olvido. Soy parte del mundo, de ese mundo que siempre creí ajeno, donde yo solo observaba de lejos, dentro de mi burbuja inocente, impermeable al sufrimiento y al desgano. Se ha reventado, con un sonido ensordecedor y desgarrador, para dejarme tirado una vez más, pero esta vez para siempre. Ya no me quedan fuerzas para reponerme, no me puedo levantar. El piso se vuelve magnético, y mi corazón de acero, impenetrable, inseparables…
Recuerdo con nostalgia el último día feliz de mi vida, donde todo lo que me motivaba quedó rasgado por palabras hirientes y situaciones engorrosas. Esos días en los que me despertaba mirando el techo con una sonrisa, me baja de la cama y me enfrentaba a la vida invulnerable se han marchado. Son simples ilusiones que me hicieron vivir feliz durante un tiempo, pero ahora solo debo resignarme a cargar con ellos como una mentira.

Puedo haber perdido todo, menos la ilusión, es lo que me mantiene aun consciente. Aun siento que las mentiras pueden ser otras. Que lo falso es lo que me mantiene pegado al piso y no lo que creí como verdad. Confío con todo mi corazón aun flexible que todo será mejor mañana, despertaré mirando el techo con una sonrisa y me bajaré de la cama invulnerable al sufrimiento… porque ya no quiero más… lo conozco demasiado como para vivir con el para siempre.
Te espero… sácame de aquí y despiértame. Borra mi último día.








